Mireya fue lastimada en nombre del amor, y eso la mató un poco cada día.

Zoe sin recibir golpes físicos, fue tan rechazada que sentía dolor en el cuerpo.

Ana pudo ser modelo o actriz, pero un abusador nocturno la quebrantó.

Las tres eran amigas y urdieron un plan para suicidarse.

Son las protagonistas de mi novela Mientras Respire. Historias como la de ellas se repiten una y otra vez en matrimonios, familias y espacios de trabajo. Miles de personas sufren violencia. Su principal problema es que no la reconocen. Creen que el trato que reciben es “normal”.

Urge conocer y difundir las definiciones de violencia. Para prevenirla y evitarla; para identificarla, protestar y poner un alto; para estar alerta de no cometerla.

Cuando se habla de violencia, siempre se piensa en la física. De hecho, las autoridades no suelen defender a las personas que se quejan, a menos que tenga huesos rotos o la cara reventada a puñetazos. Y no es así, hay varios tipos de violencia; cinco principales:

Violencia emocional: Uso de palabras o actitudes que menoscaban la estima de la persona. Críticas, amenazas, insultos, gritos, comentarios despectivos, silencios prolongados, encierros, humillaciones, burlas o daño a mascotas o personas que la víctima ama.

Violencia económica: Control absoluto del dinero; no informar el monto de ingresos familiares, impedir el acceso a ellos; amenazar a la pareja o hijos con no pagar lo necesario; alejarlos del patrimonio, herencia o bienes materiales para hacerlos sentir privación.

Violencia por abandono: Acto de desamparo hacia uno o varios miembros de la familia con los que se tienen obligaciones legales y morales. Suele ocurrir por infidelidades, divorcios sin seguimiento solidario, o desaparición injustificada del adulto.

Violencia sexual: Cualquier acto con fines lascivos que cometa una persona contra otra para obligarla a realizar acercamientos sexuales, valiéndose de una posición jerárquica derivada de relaciones laborales, docentes, familiares, o cualquier otra que implique subordinación.

Violencia física: Cuando existe el uso de la fuerza física o armas que lesionan. Por ejemplo golpear, asfixiar, morder, arrojar cosas, empujar, etc.

Por lo general, las víctimas de violencia, terminan “acostumbrándose”; se sienten culpables y merecedoras de esos castigos. Es necesario que TODOS, niños y adultos, aprendamos a identificar la violencia. Solo así podremos realizar actos de denuncia o confrontación.

Te invito a profundizar este tema que desarrollo en mi libro Mientras respire, porque ser víctimas nos convierte en prisioneros de culpa y miedo. Y tú no puedes vivir en una prisión. Recuerda: mientras respires puedes y debes ser feliz.