Siempre anhelé convertirme en escritor. Pero nadie me entendía, ni me apoyaba. Solo mi madre. En gran medida soy lo que soy gracias a ella. Recuerdo una noche de soledad y abatimiento. Ella entró a la habitación y se sentó a mi lado. Me acarició la cabeza con la mano y preguntó por qué estaba triste. Hable y ella escuchó. Luego lloré y mis lágrimas fueron como el líquido que lava las impurezas de un cristal empañado. Ella me abrazó. Y permaneció a mi lado un rato. Antes de retirarse me tocó el hombro con cariño otra vez; vi las cosas con más claridad. Y descubrí algo. Algo grande… Descubrí que las personas nos tocamos. Todo el tiempo. Con las manos y las palabras. Hay toques que humillan y toques que exaltan. ¡Las personas nos tocamos! Yo toco a la gente, y debo asegurarme que mi toque sume y no reste, beneficie y no perjudique, inspire y no denigre. Y es en lo que pienso cuando escribo.

Amigo, tú también tocas a la gente. Con tus manos, con tu ejemplo, y ¿por qué no hacerlo escribiendo? ¡Debes escribir tu historia!

Lo que has vivido para llegar hasta donde estás puede dar motivación y luz a muchos que hoy están sufriendo las mismas pruebas. Entiende que no existe nadie en el planeta con tu sensibilidad y combinación de conocimientos; por eso, tu historia es única, y a través de ella puedes tocar a tu lector y sumarle valor.
No lo harás solo.

Para acompañarte publiqué mi libro Conflictos, creencias y sueños, con secretos que todo aspirante a escritor necesita saber. A través de 25 retos literarios, estarás frente a lo que eres y amas; tus aciertos y caídas; los momentos que fueron gestando a la persona en quien te has convertido; los sueños y aprendizajes que te ayudarán a escribir tu historia, tu legado. Puedes hacerlo.

Tienes talento. Pero el talento no basta. Imagina a un atleta con el potencial para ser campeón olímpico, a quien no le gusta practicar. Jamás obtendrá una medalla. Quizá es tu caso. Por eso, practica. Vuélvete escritor. Que este sea tu plan para el 2018: Viaja a través de tus emociones. Permite a tu pareja, a tus hijos, nietos, bisnietos, conocerte, aprender de ti, amarte a través de lo que escribas. No dejes que este año sea otra página en blanco.

Inicia tu libreta de Conflictos, creencias y sueños. Quizá se convierta en tu materia prima para concebir después un libro. Tienes mucho que decir. Sal a la luz. Sé luz. Atrévete a más. Exprésate como nunca antes.

Naciste para dejar huella. Por eso, ¡escribe!